Leonardo Torres Quevedo

Talento científico de España

Nicola Tesla, Thomas Edison, Henry Ford, Alexander Graham Bell, Samuel Morse y Leonardo Torres Quevedo. Grandes inventores que han transformado el mundo en el que vivimos, permitiéndonos entre otras cosas, llevar nuestra voz a otro continente, iluminar nuestras noches o llevar a nuestros hijos a su partido de fútbol.

Antes de seguir, volvamos a la lista del principio, y leamos de nuevo los nombres de estos grandes inventores. Tesla… si si, ese inventor que desarrolló la corriente alterna que usamos en nuestras casas; Edison, la bombilla; Ford, los coches; Bell, el teléfono; Morse… el Morse, y ¿¿¿Torres Quevedo??? Ese, ni idea, y sin embargo… está de pleno derecho en esa lista de grandes inventores.

Maldita la costumbre que tenemos los españoles de menospreciar lo nuestro, maldita sea. Lo digo con cariño a la par que con rabia, porque en España ha nacido talento, y de España se ha exportado talento a raudales. Razones por las que ignoramos a nuestro talento y nos deslumbramos con el talento que viene de fuera hay muchas, pero la principal sea seguramente nuestra historia reciente. A nadie se le escapa que aquí se ha pasado hambre, y mucha hambre, y cuando hay hambre, la ciencia queda muy lejos. Cuando oigo a mi padre contar a mis hijos que, de pequeño, se iba detrás del huerto del cura para cazar palomas con un trabuco casero… porque tenía hambre y había que llevar algo a casa para comer, me doy cuenta de eso de los inventores queda tan lejos…

Hora es de darle al César lo que es del César, y sacar a la luz el talento que nos ha dado España. ¿Quién fue Leonardo Torres Quevedo? Este cántabro nacido a mediados del siglo XIX es un humanista en el más puro sentido de la palabra. Su investigación abarcó ámbitos tan diversos como el transporte por cable o el cálculo diferencial, pasando por la aeronáutica.

A Leonardo Torres Quevedo le debemos el primer aparato teledirigido: el Telekino, el cual presentó en la Academia de Ciencias de Paris en 1903. En 1914, se instalaba sobre las Cataratas del Niágara un transbordador inventado por él, el “Spanish Aerocar” que sigue hoy en día en funcionamiento. En este mismo año, presentaba en la Feria de París el primer videojuego de la historia: El Ajedrecista, un robot mecánico que era capaz de jugar al ajedrez realizando ecuaciones algebraicas, gracias a unos husillos sin fin que hacían posible expresar mecánicamente la relación y=log(10^x+1), con el objetivo de obtener el logaritmo de una suma como suma de logaritmos. Esta máquina sentó las bases de lo que hoy llamamos “inteligencia artificial”.

 

En 1920 presenta su última publicación científica en la cual describe el Aritmómetro electromecánico, considerado el primer ordenador, por su capacidad de realizar comparaciones, tomar decisiones y almacenar información.

Este ilustre cántabro no cejó en su empeño aunque en numerosas ocasiones se encontró ante la indiferencia de las autoridades o sin recursos para proseguir sus investigaciones. A pesar de numerosos contratiempos, continuó con sus labores científicas, centrándose al final de su vida en inventos para facilitar la enseñanza.

Parte de su legado científico se encuentra en el museo Leonardo Torres Quevedo de La Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos de la Universidad politécnica de Madrid.

Leonardo Torres Quevedo muere en Madrid, en plena Guerra Civil el 18 de diciembre de 1936 después de una larga enfermedad. Su muerte pasa prácticamente desapercibida debido al conflicto bélico. En 1953 tuvieron lugar los actos conmemorativos del centenario de su nacimiento, con intervención de las más altas personalidades académicas, científicas y universitarias del país y de fuera de nuestras fronteras. Esta celebración sirvió para redescubrir el que ha sido uno de los más grandes científicos de España.

Posted by Pablo Martínez

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